Tramo Jaén – Córdoba

Jaén es una ciudad, o un punto, estratégico históricamente pues siempre ha sido la frontera entre el reino nazarí y el cristiano. Esta es la explicación a los numerosos sistemas defensivos que nos encontraremos en esta comarca. Son muchos los castillos que componen esta parte de Andalucía, y existen rutas alternativas a la nuestra que recorre los castillos de la comarca de Jaén, y que se puede consultar on-line en Ruta castillos y batallas de Jaén.

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Este tramo comienza en la Iglesia Catedral de Jaén, la cual pertenece al Renacimiento español, y culmina en Córdoba ciudad.

Si realizamos este tramo podremos disfrutar de patrimonio material sobre todo centrado en la misma ciudad de Jaén, y en los pueblos de Martos y Alcaudete. Recogiendo vestigios de las civilizaciones íberas, romanas y árabes en gran parte. También inmaterial, pues si por algo destaca Jaén es por su aceite y por los oficios de los aceiturenos, los cuales aún hoy día siguen practicando esta labor sin perderse.

También, y derivando del tema anterior, se pueden realizar rutas senderistas por casi toda la provincia. Las cuales permiten al participante conocer los paisajes de olivares y los llanos de Jaén.

 

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Tramo Málaga – Córdoba

Siguiendo con nuestros pasos en tierras andaluzas, esta vez partiremos desde Málaga hasta la provincia de Córdoba, punto de unión con el resto de puntos de partida. Este tramo comienza en la ciudad de Málaga, concretamente en la iglesia de Santiago la cual acoge una escultura de dicho apóstol, y finaliza en la ciudad de Lucena, perteneciente a Córdoba.

Durante este recorrido se disfruta en primer lugar de paisajes espectaculares, montañosos, con una morfología digna de ver. En estos paisajes tenemos que enmarcar los conocidos megalíticos de Antequera, donde encontramos el conocido Dólmen del Romeral, el cual tiene la bóveda de aproximación de hilada mejor conservada a nivel nacional.

También un rico patrimonio cultural, por un lado el material constituido por puentes romanos, iglesias de barrocas, palacios renacentistas y conventos del siglo XIX. Por el otro, el inmaterial, donde cada febrero el pueblo de Villanueva de Concepción duplica casi sus habitantes que llegan a visitar el carnaval, los teatros y las actuaciones de comparsas.